Sunday, February 2, 2014

Sólo.

Una mañana te levantas y las cosas hacen clic y todo tiene mucho más sentido. Porque una mañana te levantas y eres consciente de que vas a estar siempre sola. 
No la clase de soledad de la gente que pasea por la calle mirando al suelo y llega a una casa vacía. Sino la clase de soledad de que nadie se queda y nadie se quedará. 
Comprendes que la única constante en tu vida eres tú. Comprendes, como de la nada, que la gente tiene un aguante limitado, que ellos siguen adelante con sus vidas, e igual que están de paso en tu vida, tú estás de paso en las suyas. Es el instante en el que comprendes que todas tus tonterías son demasiadas para cualquiera, y que por más que lo intentes, que lo intenten, hay una gota que siempre colma el vaso. 
Las cosas son como son. Hay gente que está hecha para grupos de treinta personas que salen juntos en carnaval y acampan en la playa en verano, hay gente que está hecha para llamar a otra gente todos los días y hacer planes de futuro con ellos, y luego estás tú. Hay gente que toma placebos de compañía, que creen sentirse mejor cuando pueden llamar a alguien, aunque solo sea una persona, para tomar un café un viernes por la tarde.
Si sólo, si tan sólo pudieran comprender que los lobos solitarios no pueden vivir en manada, si sólo admitieran que la soledad no es tan mala como la pintan, si sólo supieran que nadie les va a aguantar durante toda una vida. Si sólo fuera tan fácil de admitir...