Saturday, August 18, 2012

Empezar.

Una mañana te decides, por fin, a comenzar.
Los comienzos nunca son fáciles (¿quién dijo eso?). Tienes la idea, pero no las ganas. Tienes las ganas, pero no el valor. Tienes el valor, las ganas y la idea. Pero te faltan los medios.
Te empeñas en tirar hacia delante, porque es lo que quieres, eso lo sabes mejor que nadie. Es una gran idea, es un gran momento para empezar algo nuevo, algo bonito y sólo tuyo. Es una gran oportunidad para hacer algo que quieres. Es una gran tarde de aburrimiento.
No te desanimes. No pierdas las ganas, la esperanza, el valor. No te pierdas por el camino. Ten presente que es lo que quieres.
Que empezar siempre es duro. Pero no tanto como no ser capaz de llegar al final.
Y que, a fin de cuentas, si no empiezas, ¿cómo pretendes conseguir algo?

Thursday, August 2, 2012

Verano.

Una mañana te levantas y es verano. Y no, no me refiero a la mañana del 21 de Junio. Me refiero a esta mañana que te levantas y te dices: "Bah, es verano". Y vuelves a dormirte.
Es verano de mañanas y noches que inflaman de calor. Es verano de mañanas de cama y nevera, y de noches de blogs y lunas. Verano de aprenderte cada canción del móvil.
Es verano de helados y tumbarse al sol a coger color. Verano de piscina y playa. Verano de agua, sudor y sal.
Es verano de olvidar. De que los amores desaparecen, en la playa o en tu memoria. Es verano de piernas morenas al aire, de piel dorada y cabello dorado, de vivir con los labios de color coral y la sonrisa dispiesta a dispararse a matar. Es verano de ojos verdes, azules, de surfistas y amigos de amigos y de primos y de playeros que no conoces de nada y te gustaría.
Es verano de que le jodan al mundo, que en la playa se liga más, de pantalones muy cortos y sonrisas muy de verdad.

Wednesday, July 4, 2012

Dos.

Una mañana, una noticia, un golpe que aceptas.
Una mañana, una noticia, un golpe que te deja sin aliento.
De estas cosas que te esperas, no sabes por qué, y sabes que tienes que tirar adelante, sin pararte a pensar. Porque no es tu culpa, ni mi culpa, ni la suya.
De estas cosas que no te las hubieras podido ni imaginar aun queriendo, y que te dan ganas de pegar patadas, golpes, de negarte a verlo. De reventarle a golpes, sin pensar.
Que aquí es donde se demuestra que eres grande, que eres fuerte, que sabes tirar hacia delante. Y que, seriamente, no es para tanto.
Que te da igual parecer una gilipollas, pero que joder qué ganas de llorar. Y que, honestamente, no te lo mereces.
Prefiero que haya sido así, haberme ahorrado la vergüenza y la humillación de haber ido a la cara y habérselo dicho. Que mejor así, no words, no drama.
Preferiría haberme arriesgado, haber hecho una locura muy gorda, perder la cabeza y la decencia, y si me jodo, me jodo a gusto. Que peor así.

Tuesday, June 12, 2012

Grandes.

Una mañana descubres grandeza detrás de la gente.
Hay cientos de personas a tu alrededor. Miles. Conoces tantos nombres, caras, locuras, que ellos pasan casi desapercibidos.
Ellos son quienes alegran los días. Quienes no paran ni un segundo. Quienes son tan geniales que ni ellos mismos lo ven, quienes se ponen rojos cuando te das cuenta y se lo dices. Son ellos los que se esfuerzan cada día. Quienes tienen un sueño, y lo persiguen.
Son únicos, estelares. Son gigantes con sonrisa de buenos días y un abrazo listo en los brazos. Son ellos de broma rápida, de ojos sinceros, de percepción intuitiva. Ellos que siempre sacan diez minutos para darse cuenta de que te pasa algo.
Y sí, son ellos  los que admiras en secreto, que te gusta sonreír cada vez que te das cuenta de lo grandes que son. Son ellos que querrías pasar los días a su lado, sólo por ver si se te pega un poco de su estela de chispas.
Qué coño, son ellos que nunca sabrías cómo dejar de quererlos.

Ganas.

Una mañana. Un sueño. Un escalofrío.
Más cerca de lo habitual. Menos fríos que de costumbre.
Los centímetros pierden su significado cuando ya no existen. Que a esta distancia es más fácil notar tu calor agobiante, el aliento que se escapa de entre los huequitos de tu sonrisa.
Y que los ratos pasan volando, y que los segundos no cuentas. Que cualquier risa tonta es más que todo. Que lo disfruto, que los ratos a tu lado están más llenos, que no sabes las ganas que tengo de morderte, de besarte, de hacerte reír. Que no sabes las ganas que te tengo.
Los días, las semanas, los meses, que llevo queriendo decirte que eres todo. Que eso son ganas de levantarme, de arreglarme, que me la suda si me ignoras, que en mi mente sigues haciéndome caso incluso cuando te largas, incluso cuando no estás. Que cada cosa que haces por joder, en realidad la haces por picarme, por hacer que piense aún más en ti. Que todo lleva intención. Que todo es algo, y es más que nada.
Que tengo unas ganas que no me aguanto de pillarte por banda y decirte todo esto. Decirte que le pones luz a las cosas.
Que joder qué ganas que te tengo.
Que joder qué escalofríos me provocas.
Que joder ojalá estuvieras menos en mis sueños y más en mi cama.

Monday, June 11, 2012

Peor.

Una mañana comienzas a aceptar las cosas tal y como son. Y te odias por eso.
Porque parece una rendición. Porque parece una excusa mala de todas tus heridas para dejar de luchar. Porque estás dividido.
Quiero seguir adelante. Cueste lo que cueste.
Quiero dejar las cosas tal y como están. Pierda lo que pierda.
¿Qué es peor? ¿Perder una oportunidad o perder lo poco que te queda de capacidad de tirar hacia delante?
¿Qué es peor?
Amar sobre todas las cosas. Arriesgar lo poco que te queda por miles de pensamientos que pueden llegar a ser miles de tardes, de noches, de besos, de miradas.
O.
Aceptar una derrota. Saber cuándo es el momento de decir hasta aquí, ni un paso más. Quedarte con la parte buena, las miles de cosas que podrían haber sido y que no serán, que se quedarán ahí sin hacerte daño, pero mimando cada día que tengas que volver a verle.
¿Qué es peor?
¿Arriesgarlo todo por algo que podría no ser nada?
¿O esperar, esperar hasta tener alguna clase de seguridad? ¿Que puede no llegar nunca?

Tuesday, May 1, 2012

Hablar por hablar.

Una mañana te levanta el sonido de mil voces alrededor. Mil voces a quienes se les ha acabado el discurso, que ya no saben qué hacer, qué decir.
Nos gusta pensar que lo que decimos es escuchado por alguien. Nos gusta pensar que siempre hay un oído dispuesto a atender nuestros consejos, nuestros problemas, nuestras historias. Y una mierda.
El problema es que todo el mundo habla y nadie escucha. Todos estamos deseando que nuestro amigo deje de hablar para responder, para contarle nuestro problema, que es mejor que el suyo y que le importa tan poco como a nosotros el suyo. Nos importa una mierda el resto del universo. Dadme una grabadora que me escuche hablar, dadme una cámara de vídeo para colgar mi vida en YouTube, y que la gente finja que le importa. Y, pronto, todo será así, personas que hablan. Personas que no escuchan.
De tanto hablar, se nos secará la garganta, y nos daremos cuenta de que el silencio es bello, que la voz del resto es bella, que hablar siempre acaba por cansar. Nos percataremos de que nuestras palabras no son tan importantes, que hablamos demasiado y no decimos nada. Pero estaremos deseando poder volver a hablar, que alguien nos joda, y llamar a un amigo para que venga y finja que nos escucha. Como fingiremos nosotros después.
Que, ya ves tú, esto es hablar por hablar, como todo. Pero es que se me ha secado la garganta y no aguantaba sin quejarme de este mundo de mierda.