Una mañana descubres grandeza detrás de la gente.
Hay cientos de personas a tu alrededor. Miles. Conoces tantos nombres, caras, locuras, que ellos pasan casi desapercibidos.
Ellos son quienes alegran los días. Quienes no paran ni un segundo. Quienes son tan geniales que ni ellos mismos lo ven, quienes se ponen rojos cuando te das cuenta y se lo dices. Son ellos los que se esfuerzan cada día. Quienes tienen un sueño, y lo persiguen.
Son únicos, estelares. Son gigantes con sonrisa de buenos días y un abrazo listo en los brazos. Son ellos de broma rápida, de ojos sinceros, de percepción intuitiva. Ellos que siempre sacan diez minutos para darse cuenta de que te pasa algo.
Y sí, son ellos los que admiras en secreto, que te gusta sonreír cada vez que te das cuenta de lo grandes que son. Son ellos que querrías pasar los días a su lado, sólo por ver si se te pega un poco de su estela de chispas.
Qué coño, son ellos que nunca sabrías cómo dejar de quererlos.
¿Qué es lo primero en lo que piensas al despertarte? ¿En él, en ella? ¿En las cosas buenas que te esperan en el día, en las malas que pasaron ayer? Da igual. Cuéntamelo.
Tuesday, June 12, 2012
Ganas.
Una mañana. Un sueño. Un escalofrío.
Más cerca de lo habitual. Menos fríos que de costumbre.
Los centímetros pierden su significado cuando ya no existen. Que a esta distancia es más fácil notar tu calor agobiante, el aliento que se escapa de entre los huequitos de tu sonrisa.
Y que los ratos pasan volando, y que los segundos no cuentas. Que cualquier risa tonta es más que todo. Que lo disfruto, que los ratos a tu lado están más llenos, que no sabes las ganas que tengo de morderte, de besarte, de hacerte reír. Que no sabes las ganas que te tengo.
Los días, las semanas, los meses, que llevo queriendo decirte que eres todo. Que eso son ganas de levantarme, de arreglarme, que me la suda si me ignoras, que en mi mente sigues haciéndome caso incluso cuando te largas, incluso cuando no estás. Que cada cosa que haces por joder, en realidad la haces por picarme, por hacer que piense aún más en ti. Que todo lleva intención. Que todo es algo, y es más que nada.
Que tengo unas ganas que no me aguanto de pillarte por banda y decirte todo esto. Decirte que le pones luz a las cosas.
Que joder qué ganas que te tengo.
Que joder qué escalofríos me provocas.
Que joder ojalá estuvieras menos en mis sueños y más en mi cama.
Más cerca de lo habitual. Menos fríos que de costumbre.
Los centímetros pierden su significado cuando ya no existen. Que a esta distancia es más fácil notar tu calor agobiante, el aliento que se escapa de entre los huequitos de tu sonrisa.
Y que los ratos pasan volando, y que los segundos no cuentas. Que cualquier risa tonta es más que todo. Que lo disfruto, que los ratos a tu lado están más llenos, que no sabes las ganas que tengo de morderte, de besarte, de hacerte reír. Que no sabes las ganas que te tengo.
Los días, las semanas, los meses, que llevo queriendo decirte que eres todo. Que eso son ganas de levantarme, de arreglarme, que me la suda si me ignoras, que en mi mente sigues haciéndome caso incluso cuando te largas, incluso cuando no estás. Que cada cosa que haces por joder, en realidad la haces por picarme, por hacer que piense aún más en ti. Que todo lleva intención. Que todo es algo, y es más que nada.
Que tengo unas ganas que no me aguanto de pillarte por banda y decirte todo esto. Decirte que le pones luz a las cosas.
Que joder qué ganas que te tengo.
Que joder qué escalofríos me provocas.
Que joder ojalá estuvieras menos en mis sueños y más en mi cama.
Monday, June 11, 2012
Peor.
Una mañana comienzas a aceptar las cosas tal y como son. Y te odias por eso.
Porque parece una rendición. Porque parece una excusa mala de todas tus heridas para dejar de luchar. Porque estás dividido.
Quiero seguir adelante. Cueste lo que cueste.
Quiero dejar las cosas tal y como están. Pierda lo que pierda.
¿Qué es peor? ¿Perder una oportunidad o perder lo poco que te queda de capacidad de tirar hacia delante?
¿Qué es peor?
Amar sobre todas las cosas. Arriesgar lo poco que te queda por miles de pensamientos que pueden llegar a ser miles de tardes, de noches, de besos, de miradas.
O.
Aceptar una derrota. Saber cuándo es el momento de decir hasta aquí, ni un paso más. Quedarte con la parte buena, las miles de cosas que podrían haber sido y que no serán, que se quedarán ahí sin hacerte daño, pero mimando cada día que tengas que volver a verle.
¿Qué es peor?
¿Arriesgarlo todo por algo que podría no ser nada?
¿O esperar, esperar hasta tener alguna clase de seguridad? ¿Que puede no llegar nunca?
Porque parece una rendición. Porque parece una excusa mala de todas tus heridas para dejar de luchar. Porque estás dividido.
Quiero seguir adelante. Cueste lo que cueste.
Quiero dejar las cosas tal y como están. Pierda lo que pierda.
¿Qué es peor? ¿Perder una oportunidad o perder lo poco que te queda de capacidad de tirar hacia delante?
¿Qué es peor?
Amar sobre todas las cosas. Arriesgar lo poco que te queda por miles de pensamientos que pueden llegar a ser miles de tardes, de noches, de besos, de miradas.
O.
Aceptar una derrota. Saber cuándo es el momento de decir hasta aquí, ni un paso más. Quedarte con la parte buena, las miles de cosas que podrían haber sido y que no serán, que se quedarán ahí sin hacerte daño, pero mimando cada día que tengas que volver a verle.
¿Qué es peor?
¿Arriesgarlo todo por algo que podría no ser nada?
¿O esperar, esperar hasta tener alguna clase de seguridad? ¿Que puede no llegar nunca?
Tuesday, May 1, 2012
Hablar por hablar.
Una mañana te levanta el sonido de mil voces alrededor. Mil voces a quienes se les ha acabado el discurso, que ya no saben qué hacer, qué decir.
Nos gusta pensar que lo que decimos es escuchado por alguien. Nos gusta pensar que siempre hay un oído dispuesto a atender nuestros consejos, nuestros problemas, nuestras historias. Y una mierda.
El problema es que todo el mundo habla y nadie escucha. Todos estamos deseando que nuestro amigo deje de hablar para responder, para contarle nuestro problema, que es mejor que el suyo y que le importa tan poco como a nosotros el suyo. Nos importa una mierda el resto del universo. Dadme una grabadora que me escuche hablar, dadme una cámara de vídeo para colgar mi vida en YouTube, y que la gente finja que le importa. Y, pronto, todo será así, personas que hablan. Personas que no escuchan.
De tanto hablar, se nos secará la garganta, y nos daremos cuenta de que el silencio es bello, que la voz del resto es bella, que hablar siempre acaba por cansar. Nos percataremos de que nuestras palabras no son tan importantes, que hablamos demasiado y no decimos nada. Pero estaremos deseando poder volver a hablar, que alguien nos joda, y llamar a un amigo para que venga y finja que nos escucha. Como fingiremos nosotros después.
Que, ya ves tú, esto es hablar por hablar, como todo. Pero es que se me ha secado la garganta y no aguantaba sin quejarme de este mundo de mierda.
Nos gusta pensar que lo que decimos es escuchado por alguien. Nos gusta pensar que siempre hay un oído dispuesto a atender nuestros consejos, nuestros problemas, nuestras historias. Y una mierda.
El problema es que todo el mundo habla y nadie escucha. Todos estamos deseando que nuestro amigo deje de hablar para responder, para contarle nuestro problema, que es mejor que el suyo y que le importa tan poco como a nosotros el suyo. Nos importa una mierda el resto del universo. Dadme una grabadora que me escuche hablar, dadme una cámara de vídeo para colgar mi vida en YouTube, y que la gente finja que le importa. Y, pronto, todo será así, personas que hablan. Personas que no escuchan.
De tanto hablar, se nos secará la garganta, y nos daremos cuenta de que el silencio es bello, que la voz del resto es bella, que hablar siempre acaba por cansar. Nos percataremos de que nuestras palabras no son tan importantes, que hablamos demasiado y no decimos nada. Pero estaremos deseando poder volver a hablar, que alguien nos joda, y llamar a un amigo para que venga y finja que nos escucha. Como fingiremos nosotros después.
Que, ya ves tú, esto es hablar por hablar, como todo. Pero es que se me ha secado la garganta y no aguantaba sin quejarme de este mundo de mierda.
Wednesday, March 21, 2012
Efecto mariposa.
Una mañana sucede algo, que desencadena actos, palabras, miradas y hechos que no hubieran sucedido de otro modo.
Hay un punto de inflexión. Un punto en el que te das cuenta que no hay vuelta atrás, un punto en el que sabes que lo que has dicho o hecho puede no tener ningún significado por sí solo, pero va a traer cola.
Un momento, que lo cambia todo, que nadie lo ve venir, sólo nos damos cuenta cuando ya ha pasado. Y, entonces, todo lo que te queda es quedarte a contemplar lo que has desencadenado.
Vemos lo que pasó, sabemos lo que hicimos. Pero no podemos prever cómo va a cambiar las cosas, cómo va a conseguir que todo se de la vuelta, que todo cambie su sentido y que ese tren arranque, llevándote a chocarte contra un muro, caer en el vacío o...
O quién sabe a dónde.
Sabemos dónde empieza el viaje, lo que hace que todo se descontrole, que todo pierda el sentido y que los planes, las promesas, las palabras y los recuerdos pierdan su significado. Sabemos qué hicimos mal, o bien. Sabemos qué no tendríamos que haber dicho, qué tendríamos que haber dicho o por qué lo que dijimos nos ha llevado hasta aquí.
Pero créeme si te digo que todo lo que puedas suponer de aquí en adelante probablemente no salga como esperas.
Sabes cuándo empieza a aletear la mariposa. Pero no cuándo llegará el huracán.
Hay un punto de inflexión. Un punto en el que te das cuenta que no hay vuelta atrás, un punto en el que sabes que lo que has dicho o hecho puede no tener ningún significado por sí solo, pero va a traer cola.
Un momento, que lo cambia todo, que nadie lo ve venir, sólo nos damos cuenta cuando ya ha pasado. Y, entonces, todo lo que te queda es quedarte a contemplar lo que has desencadenado.
Vemos lo que pasó, sabemos lo que hicimos. Pero no podemos prever cómo va a cambiar las cosas, cómo va a conseguir que todo se de la vuelta, que todo cambie su sentido y que ese tren arranque, llevándote a chocarte contra un muro, caer en el vacío o...
O quién sabe a dónde.
Sabemos dónde empieza el viaje, lo que hace que todo se descontrole, que todo pierda el sentido y que los planes, las promesas, las palabras y los recuerdos pierdan su significado. Sabemos qué hicimos mal, o bien. Sabemos qué no tendríamos que haber dicho, qué tendríamos que haber dicho o por qué lo que dijimos nos ha llevado hasta aquí.
Pero créeme si te digo que todo lo que puedas suponer de aquí en adelante probablemente no salga como esperas.
Sabes cuándo empieza a aletear la mariposa. Pero no cuándo llegará el huracán.
Thursday, March 15, 2012
Motivos para.
Una mañana estudiando Filosofía, y una frase: "El ser humano puede decidir en contra de sus motivos".
No parece ni muy inteligente ni muy lógico, pero sí muy cierto. Porque, si actuáramos conforme nuestros motivos...
Sabrías desde hace tiempo que me gustas. Habría dejado de sonreírle a más de uno, después de lo que sé. Saldría corriendo cada mañana. Mandaría a unos cuantos a la mierda, y no me importaría.
No son nuestros motivos los que nos hacen actuar. No tengo motivos para seguir hablando contigo, para aguantar las idioteces de más de uno, para levantarme cada mañana y hacer como si no pasara nada. Sigo hablando contigo porque quiero. Aguanto las idioteces de más de uno porque me conviene. Me levanto porque no queda otro remedio.
Nunca dejes a tus motivos superar a tus necesidades, a tus voluntades, ni siquiera a tus obligaciones. Decide quién eres, qué quieres y por qué vas a enfrentarte hoy al mundo. Ten muy presente por qué haces cada cosa en cada momento, por qué lloras, por qué sonríes, por qué amas, por qué deseas.
Llora, aunque no tengas motivos de peso.
Sonríe, aunque sólo tengas motivos para llorar.
Ama, aunque tengas motivos para soltar hostias y odiar.
Desea. Aunque sea lo último que hagas, aunque sea sin motivo alguno.
No parece ni muy inteligente ni muy lógico, pero sí muy cierto. Porque, si actuáramos conforme nuestros motivos...
Sabrías desde hace tiempo que me gustas. Habría dejado de sonreírle a más de uno, después de lo que sé. Saldría corriendo cada mañana. Mandaría a unos cuantos a la mierda, y no me importaría.
No son nuestros motivos los que nos hacen actuar. No tengo motivos para seguir hablando contigo, para aguantar las idioteces de más de uno, para levantarme cada mañana y hacer como si no pasara nada. Sigo hablando contigo porque quiero. Aguanto las idioteces de más de uno porque me conviene. Me levanto porque no queda otro remedio.
Nunca dejes a tus motivos superar a tus necesidades, a tus voluntades, ni siquiera a tus obligaciones. Decide quién eres, qué quieres y por qué vas a enfrentarte hoy al mundo. Ten muy presente por qué haces cada cosa en cada momento, por qué lloras, por qué sonríes, por qué amas, por qué deseas.
Llora, aunque no tengas motivos de peso.
Sonríe, aunque sólo tengas motivos para llorar.
Ama, aunque tengas motivos para soltar hostias y odiar.
Desea. Aunque sea lo último que hagas, aunque sea sin motivo alguno.
Sunday, March 11, 2012
Aproximación.
Una mañana te levantas con un único suspiro en los labios. Quédate a mi lado.
No te vayas muy lejos, amor, no vaya a ser que no vuelva a encontrarte. No quieras huir, porque puede que deje de quererte. Que te querré mientras seas capaz de hacerme sonreír, de hacerme llorar, de hacer que me levante cada mañana y que cada noche me vaya a dormir con tu mirada en la retina.
Que te quiero y te querré, mientras seas capaz de llegar hasta mi corazón, darle mil vueltas y luego largarte. Te querré mientras seas capaz de emocionarme, de moverme. Porque me gusta lo raro, y es raro que alguien me haga sentir.
Aquí estoy y no pienso moverme. Mientras sigas ahí. No esperes de mí un te esperaré por siempre, un aquí estaré si me necesitas. Porque te necesito yo a ti, y ahora, y no me da la gana de quedarme con las ganas.
No te vayas muy lejos, amor, no vaya a ser que no vuelva a encontrarte. No quieras huir, porque puede que deje de quererte. Que te querré mientras seas capaz de hacerme sonreír, de hacerme llorar, de hacer que me levante cada mañana y que cada noche me vaya a dormir con tu mirada en la retina.
Que te quiero y te querré, mientras seas capaz de llegar hasta mi corazón, darle mil vueltas y luego largarte. Te querré mientras seas capaz de emocionarme, de moverme. Porque me gusta lo raro, y es raro que alguien me haga sentir.
Aquí estoy y no pienso moverme. Mientras sigas ahí. No esperes de mí un te esperaré por siempre, un aquí estaré si me necesitas. Porque te necesito yo a ti, y ahora, y no me da la gana de quedarme con las ganas.
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